Ministerio

El llamado a evangelizar nos impulsa a discernir como vamos a hablar y servir de manera que podamos proclamar el Evangelio en nuestro tiempo – y lanzar fuego sobre el mundo de hoy y de mañana . . . Cada una encuentra en su corazón y en su oración su propia forma de acompañar al oprimido de nuestro mundo.

Ellas no cuentan con sus propias fuerzas para poder comprometerse para siempre en el servicio del Señor pero en la fuerza de aquel en quien creen.

Donde quiera que las hermanas son invitadas a trabajar, se preocupan profundamente por todas las Iglesias, al ser conscientes que el Señor convoca a un nuevo pueblo, hombres y mujeres de toda raza, lengua, y nación. Tienen una convicción firme que el celo apostólico, las pruebas y luchas son una participación en el misterio Pascual.

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