Para dar testimonio de Jesús se requiere personas de fe quienes han vivido la experiencia del misterio que Dios ha revelado en su Hijo. Se les invita a las hermanas que se acerquen a sacar con gozo de las fuentes del Salvador – y que lo hagan sin limitarse para que también lo puedan compartir sin limitaciones.
Ellas poseerán la sencillez y valentía de creer que el Señor las está llamando para vivir en unión íntima con El – para hacer su morada en El. En la oración, así como en todo lo que compone sus vidas, buscarán sobre todo estar abiertas y atentas a Su presencia.
Se dispondrán a tomar las Sagradas Escrituras en sus manos y en sus corazones cada día... Siempre que sea posible, las hermanas participarán diariamente en la Sagrada Eucaristía...
Al hacer su ofrenda de Cristo al Padre, las hermanas aprenden a ofrecerse a sí mismas con humildad y en unión con Él para la gloria y alabanza de Su nombre y para el bien de toda Su Iglesia.
Constituciones


“La oración es el deseo sincero del alma, expresado o sobrentendido, el movimiento de una lumbre escondida que estremece desde adentro.”
James Montgomery